Sin duda, un libro que voy a leer pronto:
Cada diciembre, en Birchwhistle, alguien contesta las cartas a Papá Noel.
Lorna Pellikka cuenta, mide y recomienda. Llega al norte de Michigan con unas botas inútiles y ocho semanas para decidir si la oficina de correos del pueblo merece seguir abierta. Lo que no esperaba era una bolsa gris que se vacía cada noche, huellas en la nieve que acaban en el bosque y un leñador silencioso con secretos guardado en un cofre.
Hollis Rautio habla poco, talla cedro y no celebra la Navidad desde hace dieciséis años. Cuando Lorna empieza a seguirle los pasos, descubre que la verdad es más grande y más bonita que un solo hombre. Pero también descubre que es exactamente el tipo de irregularidad que su trabajo le obliga a denunciar.
Entre una ventisca, un padre que no vuelve a casa y una noche de farolillos sobre un lago helado, Lorna tendrá que decidir qué hacer con lo que sabe. Y si, por una vez, quedarse.
Una novela romántica navideña, cálida y con nieve hasta las ventanas.

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