Me llamo Mochi. Soy un gato atigrado gris, de porte casi aristocrático, y llevo siete meses cobrando en dos casas sin que ninguna de las dos sepa de la otra. En una vive Clara, que hace tartas preciosas para gente que se las come y la olvida. En la otra, Bruno, que toca el piano para nadie en un piso que ni siquiera es suyo. Dos personas. Un patio de luces en medio. Y el mismo miedo idéntico flotando en las dos ventanas.
Yo lo olí desde el primer día: aquellos dos encajaban como una llave en su cerradura. El problema es que estaban demasiado asustados para asomarse. Así que crucé el patio que ellos no se atrevían a cruzar. Robé un guante. Tiré una copa de vino sobre el indeseable del traje. Volqué un poco de harina en el momento exacto. Todo por mi propio interés, naturalmente. Por la cena. Por el calor de un buen regazo. Nunca por otra cosa.
Que conste.
Lo que Mochi sabe de ti es una comedia romántica contada por el narrador más vanidoso, cotilla y enternecedor de la literatura felina: un gato que jura que no le importa nadie mientras teje, sin querer queriendo, la historia de amor que sus dos humanos llevan toda la vida esquivando. Para quien disfrutó con Un gato callejero llamado Bob y las comedias románticas que dan calorcito, una novela ligera, divertida y con el corazón asomando por debajo de cada negación.
El gato lo sabía antes que cualquiera de los dos.

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