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jueves, 22 de marzo de 2018

Fire Dilworld (protagonista de Ama) nos presenta a Kayla Leiz

Fire Dilworld (protagonista de Ama) nos presenta a Kayla Leiz 


Fire consultó la agenda. Ese día era importante porque no solo venía una persona especial, sino que también iba a contar en su despacho con una blogger que ayudaría a su cita a que más gente la conociera, igual que a ella a dar a conocer su historia. Le había pedido a Sam que la avisara en el momento en que una de las dos pisara la empresa, pero, hasta ahora, no había rastro. 
Consultó el reloj y respiró. Todavía quedaban cinco minutos para la hora y sabía que eran puntuales. 
El interfono sonó en ese momento.
-Dime, Sam. 
-Están aquí. En cinco minutos las tengo aquí. ¿Necesitas algo? 
-No... Solo que salga bien. 
-¿Y siendo tú quien eres no va a salir bien? -inquirió Sam con mofa-. Eres Fire Dilworld. ¡Nada te sale mal! 
Ella rió. Ese día era importante para ella. Mucho. Se levantó de la silla y caminó hacia la puerta. La abrió en el momento en que las puertas del ascensor, y la campana del mismo, avisaban de la presencia de alguien. Fire sonrió tanto a la persona que conocía, como a la que no. 
-Hola -saludó Kayla-. Ya estamos aquí. 
-Justo a tiempo -dijo Fire acercándose a ellas-. Soy Fire Dilworld, un gusto conocerte. 
-Yo soy Ariel Romero -se presentó la persona desconocida-. Gracias por hacerme un hueco en tu... apretada agenda. 
-Bueno, para mí siempre hay un hueco para Kayla Leiz... -La miró y vio que ella esquivaba su mirada. Era tan tímida y cortada que muchos pensaban que se creía mejor que nadie. Y quien la conocía de verdad sabía que era una mujer con muchos miedos que, poco a poco, intentaba superar-. ¿Qué os parece si entramos? ¿Os apetece algo? 
-No, yo estoy bien -dijo Kayla. 
-Y yo... -añadió Ariel. 
 Fire les indicó el camino y sonrió a Sam quien se había acercado discretamente a Kayla y la había susurrado algo. Ella también la conocía y sabía que, aunque por fuera demostrara tranquilidad, por dentro era un manojo de nervios. 
-Por favor, sentaos. -Las dos lo hicieron mientras Fire daba la vuelta a la mesa para tomar posesión de su silla y, como si fuera el general al mando, las mirara a las dos coartándolas-. Según me explicó Kayla, debo presentarla a tus lectoras y lectores. 
-Sí... Sí, así es -titubeó un poco Ariel. Fire sonrió. Era normal que provocara ese tipo de efecto. Pero ese día, ella también estaba nerviosa porque no quería defraudar a Kayla. Porque, en cierta forma, era parte de ella. Y porque quería que se sintiera orgullosa. Además de querer llegar a los demás para que le dieran una oportunidad a Kayla. 
-Kayla, ¿querrías hacerme alguna pregunta antes? Ella suspiró. Sabía que se habría preparado algo, pero era de las que prefería improvisar, en cierta forma. 
-Di lo que piensas. Sea bueno o malo. 
Fire rió. 
-Kayla Leiz puede ser la persona más tímida que conozcas. Es una mujer que no se acerca por miedo a que la rechacen. Una mujer que cuando escribe lo único en lo que piensa es en darnos vida. Y, cuando nos publica, lo único que quiere es que lean sus libros la mayor cantidad de personas. Y no me refiero a relacionar las personas con el dinero que pueda recibir al comprarse el libro. Ella sabe que es muy pirateada y no le importa porque así nuestra historia vive. 
-Pero le gustaría vivir de escribir -puntualizó Ariel. 
-Por supuesto, y no niego que a ella le duela que la pirateen cuando sus libros son muy asequibles. No niego que yo misma me sienta mal porque haya personas que piensan que los autores ganan millones con los libros. ¿Sabes cuánto se gana por mi libro? Apenas sesenta céntimos. El resto se lo llevan otros. Cualquier escritor querría dedicarse a lo que su corazón quiere. El problema es que no puede. 
-Eh... mejor seguir, ¿no? -intervino Kayla. 
-¿Ves? También es humilde y, aunque no hable mucho por las redes, si alguien le escribe, ella es la primera en contestar, la primera en animarse a hacer cualquier cosa, la primera en ayudar. Le cuesta trabajo abrirse porque le han hecho mucho daño. Y a pesar de todo, sigue dando todo de sí. Kayla no es como yo, aunque sé que tiene mucho de mí. Pero le cuesta sacarlo. Kayla y Fire se miraron creando un silencio en el despacho. Lejos de sentirse incómoda, Ariel notó la complicidad de ellas dos, así como el cariño que se profesaban. 
-¿Cómo es la Kayla de tu historia? 
-¿La autora de Ama? Es completamente diferente. Es una mujer que ha dejado salir su lado más combativo, su lado más fuerte y poderoso y ha dejado que yo la guíe. Kayla se sintió cómoda escribiéndome porque, de alguna manera, sentía que tomaba las riendas de su vida y comenzaba a dar los pasos que debía para ser feliz. Lo único que espero es que, ahora que ya está en el mercado, no se olvide de esa fuerza interior que tiene. 
»En cuanto a mi historia, Ama engaña. Ama es una novela erótica, pero también policial. Es una novela romántica, pero también de intriga. En ella no encontraréis personajes débiles, sino fuertes, empezando por mí. Ni Kayla ni yo queríamos hacer una novela donde hubiera un hombre poderoso y dominante, y una mujer que cayera rendida a sus pies. Queríamos una mujer fuerte, decidida, y dominante. Esa soy yo. Y yo siempre sé lo que quiero. 
»Contar de qué va Ama es complicado. Sé las dificultades que tuvo para crear la sinopsis porque no sabía qué contar, cómo o hasta donde. Pero os diré que trata sobre mí, una mujer emprendedora, con una empresa en marcha y un gusto peculiar por el BDSM. La historia te contará el día a día que llevo, pero también te encontrarás con personajes que te robarán el corazón, o que harán que tú también te vuelvas dominante para darle su merecido. 
-No creo que eso cuente el libro, Fire -agregó Kayla. 
-No, no lo hace -afirmó Fire-. Porque Ama no tiene palabras ni frases que puedan englobar todo lo que se van a encontrar las lectoras y lectores en el libro. Porque Ama no se puede resumir en un par de párrafos. Ama hay que vivirlo. 
La forma en que Fire hablaba del libro era tan intensa, que hizo que ambas se estremecieran. Era como si hubieran escuchado una canción y la melodía hubiera calado muy dentro. Ese mismo efecto había causado Fire al hablar de Ama. 
-Creo que no hay mucho más que decir. Ni de Kayla, ni de Ama, salvo que os deis la oportunidad de conocer a una escritora y un libro que podría cambiaros la forma de ver las cosas. 
-Gracias por tus palabras -agradeció Kayla. 
Fire negó con la cabeza. 
-Gracias a ti por darme vida.