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sábado, 19 de noviembre de 2022

Reseña de "Navidad en las montañas" de Ignacio Manuel Altamirano

Reseña de "Navidad en las montañas" de Ignacio Manuel Altamirano



Sinopsis

Publicada en 1871, "Navidad en las montañas" es una bella historia de Ignacio Manuel Altamirano que nos hace imaginar nítidamente el escenario en que se desarrolla, la tranquilidad de las montañas, los paisajes que describe y la tranquilidad de los mismos al desarrollarse la historia. Todo esto rodeado de un ambiente ficticio creado para la novela. 
Los méritos de "Navidad en las montañas" deben buscarse también en otros campos. La justeza del lenguaje, lo bello de algunas metáforas, el sentimiento con que Altamirano se enfoca en determinados aspectos de la forma de vida de su época, el gran estilo y fluidez de la acción es lo más sobresaliente de ésta novela.

La historia gira en torno al cura del pueblo, un personaje casi perfecto, que se dedica en cuerpo y alma a hacer el bien social, sin importarle el dinero ni los bienes... y una figura contrapuesta: un militar liberal, ateo, perteneciente a las fuerzas políticas triunfantes...

Un capitán, tras perderse en las montañas, siente nostalgia por su infancia en la provincia y por su vida en la ciudad. Su criado conoce a un cura, quien les ofrece hospedaje en el pueblo donde vive.
La noche de Navidad, el capitán se siente feliz por estar en ese pueblo de las montañas, conviviendo con esa gente tan valiosa.

Biografía del autor




(Ignacio Manuel Altamirano Basilio; Tixtla, Guerreros, 1834 - San Remo, Italia, 1893) Escritor mexicano al que se considera padre de la literatura nacional y maestro de la segunda generación romántica.

Nacido en el seno de una familia indígena, Ignacio Manuel Altamirano cumplió sus catorce años sin hablar todavía castellano, lengua de la cultura oficial, y por lo tanto, sin saber leer ni escribir; inició precisamente por aquel entonces un proceso de alfabetización que sorprende por su rapidez y consiguió, en 1849, una beca para estudiar en el Instituto Literario de Toluca, donde impartía sus enseñanzas Ignacio Ramírez el Nigromante, un intelectual mulato y librepensador (futuro ministro con Porfirio Díaz) cuyo interés por la juventud indígena lo convirtió en mentor y amigo de Altamirano.

La influencia de su maestro prendió rápidamente en el joven, que pronto iba a dar pruebas del doble amor (por sus raíces indígenas y por una cultura que bebe en las ardientes fuentes del romanticismo europeo) que había de dirigir y determinar las opciones más relevantes de su vida.

Estudiante de derecho en el Colegio de San Juan de Letrán, Altamirano se lanzó a la palestra política: se alineó con los revolucionarios de Ayutla, combatió a los conservadores en la guerra de Reforma (1858-1860), y más tarde, tras ponerse decididamente al lado de los seguidores de Benito Juárez, fue elegido en 1861 diputado al Congreso de la Unión, donde exigió que se castigase al enemigo; enarboló el estandarte de la patria libre y, en 1863, luchó contra el imperio de Maximiliano y la invasión francesa, alcanzando, en 1865, el grado de coronel por su participación en las batallas de Tierra Blanca, Cuernavaca y Querétaro.

En 1867, restablecida ya la República, consagró por fin su vida a la enseñanza, la literatura y el servicio público, en el que desempeñó muy distintas funciones como magistrado, presidente de la Suprema Corte de Justicia, oficial mayor en el Ministerio de Fomento y cónsul en Barcelona (1889) y París (1890).

Altamirano fundó, junto a su maestro Ignacio Ramírez y Guillermo Prieto, El Correo de México, publicación que le sirvió para exponer y defender su ideario romántico y liberal; dos años más tarde, en 1869, apareció gracias a sus desvelos la revista El Renacimiento, que se convirtió en el núcleo que agrupaba y articulaba los más destacados literatos e intelectuales de la época con el común objetivo de renovar las letras nacionales.

Ese deseo de renacimiento literario y el encendido nacionalismo, que tan bien se adaptaba a sus ardores románticos, desembocarían en la publicación de sus Rimas (1871), en cuyas páginas las descripciones del paisaje patrio le sirven de instrumento en su búsqueda de una lírica genuinamente mexicana. Antes, en 1868, había publicado Clemencia, considerada por los estudiosos como la primera novela mexicana moderna, teniendo una destacada intervención en las Veladas Literarias que tanta importancia tuvieron en la historia de la literatura mexicana.

En la última fase de su vida inició una serie de viajes que le llevaron a ocupar los consulados mexicanos de las ciudades europeas de Barcelona y París y a realizar un postrer periplo por Italia, país del que no regresaría nunca: falleció el 13 de febrero de 1893 en San Remo. Atendiendo a su voluntad, y tras ser incinerados, sus restos fueron trasladados a México y depositados en la Rotonda de los Hombres Ilustres.

Opinión personal

Esta novela ha sido para mi toda una sorpresa. La portada, que va acorde con el título, no prometía mucho pero por dentro es una joya. Claramente esa no es la portada original que tenía en su día, y es simplemente la que le han puesto a esta publicación. 

Está muy bien escrita. Hay que tener en cuenta que se publicó en 1871, por el tema del lenguaje y como se expresa todo. Aparte de como trata el tema de la Navidad, la religión, la guerra, el amor...

La historia del cura español me ha encantado, pero me ha gustado bastante la dura historia de amor de Carmen y Pablo. Todas las historias que se muestran son dignas de leer y disfrutar. 

No quiero comentar mucho más para no hacer ningún spoiler y que os sumerjáis en ella a ciegas como hice yo. Así podréis disfrutarla. Sin duda, la recomiendo. 

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